Ya en 1962, Marshall McLuhan, en la Galaxia Gutenberg, anticipaba que “la nueva interdependencia electrónica recrea el mundo a imagen de una aldea global”. Medio siglo después, no es posible concebir una estructura como un PCT de forma aislada, sin conexiones y vínculos con la demografía creciente de una aldea que se convierte en tecnópolis virtual. O dicho de otro modo, los parques se insertan en el seno de una infoesfera, que es un mundo de lugares cubierto por un océano de información (McDowell, Steimberg y Tomasello 2007). Si la comunicación es central en la estrategia de un PTC, dentro de sus actividades tangibles, es un requisito necesario en la formación de las extensiones invisibles de su organización (Ohmae 2006). Las redes se convierten ya en la instancia organizadora de la morfología social en todas sus proyecciones (Castells 2002). ¿Cómo dejar fuera de esta corriente dominante, que describe una de las pocas certezas de la prospectiva, a los PCTs?
El desarrollo de la llamada nueva economía, en los años 90 del pasado siglo, magnificó el papel de la comunicación, más como un elemento simbólico distintivo de las tendencias de futuro que como un valor central en el nuevo modelo. No obstante el relativo fracaso de la nueva economía, debido al engorde especulativo de su actividad, buena parte de sus bases argumentales no han perdido vigencia y están llamadas a aportar soluciones a la actual crisis de los viejos paradigmas.
c) Catalizadora de innovación
En las primeras corrientes difusionistas de las innovaciones, la comunicación era ya determinante. Para Rogers (1971), la difusión de nuevas ideas se basaba en el hecho de comunicar, a través de determinados canales y en un momento dado, la innovación al conjunto de los actores del sistema (sobre Rogers y la difusión de la innovación, ver pdf).
La comunicación actúa, ciertamente, como difusora de la innovación, pero también contribuye a favorecer las condiciones propicias para que la innovación se produzca en un escenario concreto, mediante la movilización de quienes integran el sistema (MacDonald 2000). Asimismo, la comunicación se convierte en un agente de la transformación económica, entendida como un proceso estratégico no reversible de la organización (McKelvey y Holmen 2006), que consiste en acompañar con el conocimiento a las oportunidades y los procesos que conducen a la innovación.
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Estos catalizadores son verdaderamente eficaces cuando la comunicación no se reduce a la recepción de la información difundida voluntariamente por terceros, sino cuando ésta ha sido obtenida mediante estructuras especializadas en la captación del conocimiento necesario para inferir soluciones de innovación. Esto es, cuando las expresiones académicas y de investigación más dinámicas, que convergen sobre el núcleo central de un PCT, actúan a modo de radares perceptivos y transmiten al conjunto de sus actores las señales captadas sobre modas, tendencias, paradigmas… (gráfico 6 ).
Los procesos comunicativos no sólo actualizan el conocimiento sobre la dirección y fuerza de los vectores de innovación externos, sino que también alertan acerca de las estrategias de éxito, algo que contribuye a aplicaciones de benchmarking, al tiempo que sirven para anticipar riesgos e incertidumbres detectados en experiencias ajenas.
La cultura en red y el desarrollo de la open innovation (Chesbrough, Vanhaverbeke y West 2008) obliga a un PCT, cuya vocación lógica consiste en buscar soluciones de gestión tendentes a su estabilidad constructiva y productiva, a dotarse de mecanismos estables para la percepción del entorno global afín y de los continentes virtuales a los que pertenece. Lógicamente, la importación de señales externas no cierra los procesos comunicativos a un flujo unidireccional, de fuera hacia adentro, sino que debe operar en términos dialógicos de interacción continua. Informar es también parte de la estrategia de innovación (Zerfaas y Huck 2007).
La visión sistémica en la gestión integral de un PCT no sólo acentúa el rol de la comunicación como fortaleza distintiva, sino que potencia significativamente el papel de excelencia de las universidades en su calidad de receptoras y generadoras de conocimiento, como actoras proactivas en los procesos de percepción e implementación de soluciones aplicadas a la innovación (Yusuf y Nabeshima 2007).
Entre los factores relacionados con la comunicación que atañen a los PCTs, siempre que estos no renuncien a desplegar su liderazgo en el ámbito del progreso científico y tecnológico, deben incluirse la labor de difusión de la cultura tecnológica y los procesos colaborativos mediante manifestaciones informativas y pedagógicas, a través de encuentros profesionales y académicos, etc. La extensión del microclima del parque a su entorno natural refuerza, sin duda, la posición de credibilidad y prestigio de la organización, a la vez que amplía su capacidad de interlocución con los agentes sociales, políticos y económicos del territorio en el que se asienta.
d) Participativa
La complejidad de la gestión de una estructura dinámica, abierta a la innovación, aunque sujeta a tensiones ambientales constantes y a la relativa fortaleza del territorio como posición de ventaja, aumenta la necesidad de la comunicación como atributo de la organización. La comunicación, claro está, es más que una antena receptora o una emisora de difusión. Su riqueza transformadora, productiva e innovadora, radica en habilitar soluciones de participación constructiva y creativa; también de innovación participativa. La comunicación se convierte, pues, en el instrumento de movilización en torno a un proyecto común. |